Al entrar en la iglesia ves que unas personas se santiguan en la puerta, otras ante un icono y otras durante la oración. Intentar copiar todos sus movimientos puede resultar desconcertante. Es más sencillo aprender primero un gesto y comprender su sentido. La familiaridad llegará poco a poco.
Una oración que también hace el cuerpo
La señal de la cruz expresa la fe en Cristo y en su Cruz. Es una manera de dirigirse a Dios con el cuerpo y de poner ante Él nuestros pensamientos y acciones. No es un mecanismo protector que actúe por sí solo ni garantiza que todo salga como deseamos.
En la práctica ortodoxa habitual se juntan el pulgar, el índice y el dedo medio como signo de la Santísima Trinidad. Los otros dos dedos se apoyan en la palma y se relacionan con la fe en Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre. Este simbolismo ayuda a comprender el gesto; no lo convierte en una prueba de habilidad.
Cómo hacer el movimiento
Con la mano derecha, junta los tres dedos. Toca la frente, después el pecho, luego el hombro derecho y finalmente el izquierdo. Hazlo con calma. Si después te inclinas, termina primero la señal de la cruz, en lugar de mezclar ambos movimientos apresuradamente.
Puedes practicar unas pocas veces en casa. No necesitas buscar una precisión milimétrica ni ensayar hasta sentirte angustiado. Si una enfermedad o una limitación de movilidad dificulta el gesto, coméntalo con el sacerdote. La capacidad física no determina el valor de una oración.
Qué palabras decir
Puedes acompañarlo con «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén», o con otra oración breve dirigida a Dios. No hace falta encajar una palabra en cada punto que toca la mano. Deja que el movimiento acompañe tu atención, sin convertirlo en un ejercicio que te distraiga.
Cuándo se hace
Es habitual santiguarse al comenzar y terminar una oración, al entrar en la iglesia y en determinados momentos de la celebración. No necesitas aprender todas las ocasiones durante tu primera visita. Puedes observar con tranquilidad y preguntar después lo que no entiendas.
Existen diferencias entre las tradiciones ortodoxas. Que alguien haga un gesto de manera distinta a la que conoces no significa necesariamente que se equivoque. Conviene aprender la práctica de tu parroquia antes que corregir a personas desconocidas.
Si confundes el orden
Si tocas los hombros al revés, respira y continúa. Un error de movimiento no significa que Dios te rechace ni que la oración se haya estropeado. La próxima vez puedes hacerlo más despacio. Repetirlo una y otra vez por miedo suele dificultar la atención.
Si lo que te cuesta es dejar de temer un error, puedes Preguntar al Padre Pedro. La señal de la cruz está al servicio de la oración: aprenderla debería ayudarte a rezar con más serenidad.
