¿Por qué Dios permite el sufrimiento?
Esta pregunta rara vez surge por curiosidad. Más a menudo, detrás de ella hay dolor: el propio, el de un ser querido o el dolor ajeno que es imposible olvidar. La fe no tiene una fórmula breve que convierta ese dolor en una historia clara y justa. Sin embargo, una persona puede encontrar apoyo incluso cuando todavía no hay explicación.

