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Venerable Alejo, hombre de Dios

17 de marzo (calendario juliano) / 30 de marzo

Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.

Venerable

El venerable Alejo, hombre de Dios, es honrado en la Iglesia Ortodoxa como ejemplo de humildad, misericordia y entrega total a Dios. Su memoria se celebra el 17 de marzo según el calendario juliano, correspondiente al 30 de marzo del calendario civil entre 1901 y 2099.

Breve vida

La tradición de la Iglesia presenta a Alejo como hijo de los piadosos romanos Eufemiano y Aglaida. Desde niño estudió la Sagrada Escritura, ayunaba y socorría a los necesitados. Cuando sus padres concertaron su matrimonio, Alejo abandonó secretamente su casa en la primera noche de bodas y dejó a su esposa su anillo y su cinturón. Viajó a Edesa, repartió sus bienes entre los pobres y vivió en pobreza cerca de una iglesia de la Santísima Theotokos, aceptando solamente lo necesario para alimentarse.

Vida y contexto

Según su Vida, Alejo permaneció diecisiete años en Edesa. La tradición relata que un servidor de la iglesia supo, mediante un anuncio vinculado a un icono de la Madre de Dios, que el mendigo desconocido era un hombre agradable a Dios. Para evitar los honores, Alejo abandonó la ciudad. Después de que una tormenta llevara su nave a Italia, regresó a Roma y pidió a su padre, que no lo reconoció, un rincón en el patio de su propia casa. Allí vivió otros diecisiete años en oración, ayuno y paciente aceptación de burlas. Antes de su reposo escribió una carta por la cual sus padres y su esposa lo reconocieron. Su muerte se sitúa en el año 411.

Por qué es venerado

Alejo recibe el nombre de hombre de Dios por la humildad que eligió libremente, por su compasión hacia los pobres y por su fidelidad a Dios en el anonimato, no por un éxito exterior. La tradición eclesial también habla de la veneración de sus reliquias y de curaciones relacionadas con ellas; estos relatos pertenecen a la tradición de la Iglesia y no son hechos históricos demostrados independientemente. Su memoria recuerda que la oración y el amor al prójimo no necesitan buscar reconocimiento. Su ejemplo invita a unir el ayuno con la misericordia y a atravesar las pruebas sin endurecer el corazón.

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Fuentes: Orthodox Church in America

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