Santo mártir sacerdote Cipriano, santa mártir virgen Justina y santo mártir Teoctisto de Nicomedia
2 de octubre según el calendario juliano; 15 de octubre según el calendario civil
Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.
El mártir sacerdote Cipriano, la mártir virgen Justina y el mártir Teoctisto padecieron por Cristo en Nicomedia. Su memoria une el arrepentimiento, la fidelidad a Cristo y la valentía de confesar la fe ante la persecución.
Breve vida
Según la vida de los santos conservada por la Iglesia, Cipriano era natural de Antioquía y fue educado desde niño en el paganismo. Durante muchos años estudió creencias paganas y prácticas mágicas, hasta llegar a ser un sacerdote pagano reconocido. Justina también vivía en Antioquía. Después de abrazar la fe en Cristo, condujo a sus padres desde el error pagano a la fe y dedicó su vida a Dios mediante el ayuno y la oración. Un joven llamado Aglaidas quiso casarse con ella, pero Justina rehusó porque deseaba conservar la virginidad.
Conversión y martirio
La tradición de la Iglesia narra que Aglaidas pidió ayuda a Cipriano para doblegar la decisión de Justina. Sin embargo, todos los intentos fracasaron: ella enfrentó las tentaciones con oración, ayuno y la señal de la cruz. Cipriano comprendió entonces que la fe en Cristo era más poderosa que aquello a lo que había servido. Arrepentido, acudió al obispo Anthimos y quemó sus libros. Tras el Bautismo, recibió sucesivamente los grados eclesiásticos, fue ordenado sacerdote y después obispo. Justina entró en un monasterio y fue elegida superiora. Durante la persecución contra los cristianos bajo el emperador Diocleciano, Cipriano y Justina fueron arrestados y llevados a Nicomedia, donde murieron por la espada. El soldado Teoctisto confesó ser cristiano al contemplar los padecimientos de Justina y fue ejecutado con ellos. La fuente fecha su martirio en el año 304.
Por qué son venerados
La Iglesia venera a Cipriano como mártir sacerdote, es decir, un obispo que entregó su vida por Cristo. Honra a Justina como mártir virgen, fiel a su dedicación a Dios, y a Teoctisto como mártir que confesó públicamente a Cristo. Su memoria enseña que el arrepentimiento es posible y que ninguna vida pasada deja a una persona fuera de la misericordia de Dios. El relato de la resistencia de Justina a los ataques de los demonios pertenece a la tradición eclesial y expresa la confianza cristiana en la oración, la señal de la cruz y el poder de Dios. La fuente menciona también la veneración de reliquias de Cipriano y Justina en el Monte Athos, Chipre, Ática, Andros y Bucarest.
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Fuentes: Orthodox Church in America