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Santo y glorioso profeta Elías

20 de julio (calendario juliano) / 2 de agosto

Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.

El santo profeta Elías es uno de los grandes profetas del Antiguo Testamento y un testigo valiente del Dios único. Su conmemoración invita a la fidelidad, al arrepentimiento y a la oración atenta.

Vida y contexto

Elías era de Tisbé de Galaad y, según la fuente, pertenecía a la tribu de Leví. Vivió aproximadamente 900 años antes de la Encarnación del Verbo de Dios, en tiempos del rey Ajab. Desde joven se consagró al Dios único mediante el ayuno, la oración, la meditación y la vida en el desierto. En Israel se había extendido la idolatría, favorecida por el rey Ajab y su esposa Jezabel. Elías recibió la misión de denunciar el abandono de la fe de los padres y de llamar al rey y al pueblo al arrepentimiento.

Testimonio bíblico y Tradición de la Iglesia

El Antiguo Testamento narra el ministerio de Elías: la sequía, la ayuda que recibió la viuda de Sarepta, la oración en el monte Carmelo y la llegada de la lluvia. En el relato bíblico, el Señor manifestó su poder en respuesta a la oración del profeta. Elías aprendió también que Dios no estaba en el viento, el terremoto ni el fuego, sino en una suave brisa. Más tarde encomendó a Eliseo el ministerio profético. La Escritura relata que Elías fue llevado vivo al cielo en un carro de fuego, y Eliseo recibió su manto. En la Transfiguración, los Evangelios lo presentan conversando con el Salvador. La Santa Tradición enseña que Elías será precursor de la Segunda Venida de Cristo y llamará a todos al arrepentimiento.

Por qué es venerado

Los cristianos ortodoxos veneran desde hace siglos al profeta Elías como confesor intrépido de la fe verdadera y hombre de oración. Su vida enseña que el celo por Dios ha de ir unido a la humildad y a la escucha. Los iconos suelen representarlo subiendo al cielo en un carro de fuego. Los fieles piden su intercesión ante la sequía y por un tiempo favorable, recibiendo todo como don y providencia de Dios. Su fiesta anima a volver al relato bíblico, a buscar el arrepentimiento y a perseverar en la oración. También recuerda que Dios puede salir al encuentro de sus siervos no solo en acontecimientos imponentes, sino en el silencio de una atención humilde.

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Fuentes: Orthodox Church in America

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