Santo apóstol Andrés el Primero Llamado
30 de noviembre, calendario juliano / 13 de diciembre, calendario civil
Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.
La conmemoración del santo apóstol Andrés el Primero Llamado es el 30 de noviembre según el calendario juliano, fecha que corresponde al 13 de diciembre en el calendario civil durante 1901–2099. La Iglesia lo honra como el primer apóstol que siguió a Cristo y como un fiel predicador del Evangelio.
Vida y primera llamada
Andrés era de Betsaida y trabajaba como pescador junto con su hermano Simón, quien llegaría a ser el apóstol Pedro. Desde joven buscó a Dios y no contrajo matrimonio. Cuando san Juan el Bautista comenzó a predicar, Andrés se hizo discípulo suyo. Al oír el testimonio de Juan sobre Cristo como el Cordero de Dios, Andrés siguió al Salvador. Por ello la Iglesia lo llama el Primero Llamado. Después llevó también a su hermano Pedro a Cristo, como narra el Evangelio según san Juan. Su pronta respuesta a la llamada del Señor y su cuidado fraterno ocupan un lugar esencial en la memoria eclesial.
Predicación y tradición de la Iglesia
Tras el descenso del Espíritu Santo, Andrés predicó en las tierras orientales. El relato recuerda sus viajes por Asia Menor, Tracia, Macedonia, la región del Danubio y las costas del mar Negro. La tradición de la Iglesia relaciona también su camino misionero con Crimea y las tierras junto al Dniéper: se dice que bendijo las colinas donde más tarde se levantaría Kyiv y que llegó a un poblado donde posteriormente fue construida Nóvgorod. La misma tradición lo vincula con Bizancio, la futura Constantinopla, donde fundó una Iglesia. Por eso su nombre tiene un lugar especial en la memoria eclesial de las Iglesias de Constantinopla y de Rusia.
Martirio y veneración
Andrés sufrió expulsiones, golpes y otras aflicciones, pero no dejó de anunciar el Evangelio. En Patras, la última ciudad de su ministerio, muchos recibieron la fe por su predicación y, según el relato de la Iglesia, por las maravillas que Dios realizó en respuesta a sus oraciones. El prefecto Egeatos ordenó crucificar al apóstol, atándolo al madero. Andrés aceptó el sufrimiento con oración y siguió enseñando a quienes se reunían a su alrededor. Tras su muerte, su cuerpo recibió honrosa sepultura. Varios siglos más tarde, bajo el emperador Constantino el Grande, sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla y colocadas en la iglesia de los Santos Apóstoles. Los cristianos veneran a Andrés como ejemplo de fidelidad a Cristo, amor fraterno y valentía para dar testimonio del Evangelio.
Artículos relacionados
Fuentes: Orthodox Church in America