San Antonio el Grande, venerable
17 de enero (calendario juliano) — 30 de enero
Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.
Venerable
San Antonio el Grande fue un asceta egipcio del siglo IV, recordado por la tradición de la Iglesia como padre del monacato. Su memoria une la oración y el trabajo humilde con la atención a quienes buscan orientación y la fidelidad a la fe ortodoxa.
Vida breve
Antonio nació en 251 en Coma, cerca del desierto de la Tebaida, en Egipto, en una familia cristiana piadosa. Tras la muerte de sus padres, cuidó de su hermana menor. Al asistir a la iglesia, escuchó el pasaje evangélico que llama a dar los bienes a los pobres y seguir a Cristo. Entendiendo esas palabras como dirigidas a él, vendió la herencia, repartió el dinero entre los necesitados, confió a su hermana al cuidado de vírgenes piadosas y comenzó una vida ascética cerca de su aldea.
Vida y contexto
Antonio aprendió de los ascetas de la región, se sostuvo con el trabajo de sus manos y buscó una soledad cada vez mayor. La tradición eclesial, recogida por san Atanasio de Alejandría en la Vida de Antonio, relata sus luchas espirituales contra las tentaciones y los demonios. Después de veinte años de retiro, acudieron a él personas que deseaban orientación, y se formaron comunidades monásticas alrededor de su celda. Durante la persecución bajo el emperador Maximiano, en 311, fue a Alejandría para servir a confesores y mártires encarcelados. Más tarde defendió allí la fe ortodoxa frente al maniqueísmo y al arrianismo. Murió en paz en 356, a los 105 años.
Por qué se le venera
Antonio es venerado como uno de los grandes maestros del monacato antiguo. Su retiro para la oración no significó despreocupación por los demás: recibió a quienes pedían consejo, animó a los monjes y defendió la fe de la Iglesia. Su nombre se asocia a la unión de la oración con el trabajo útil. Su conmemoración invita a afrontar las pruebas con humildad, vigilancia, perseverancia y confianza en Dios, sin apoyarse en la propia suficiencia.
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Fuentes: Orthodox Church in America