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Gran Mártir Bárbara y Mártir Juliana de Heliópolis

4 de diciembre, calendario juliano · 17 de diciembre, calendario civil

Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.

Gran Mártir; Mártir

La conmemoración de la Gran Mártir Bárbara y de la Mártir Juliana se celebra el 4 de diciembre según el calendario juliano, correspondiente al 17 de diciembre en el calendario civil entre 1901 y 2099. Su testimonio une la confesión de Cristo, la firmeza en el sufrimiento y la confianza en la misericordia de Dios.

Vida y contexto

Santa Bárbara vivió en Heliópolis de Siria durante el reinado del emperador Maximiano, entre 305 y 311. Según su Vida, su padre pagano, Dióscoro, era rico y notable, y mantenía apartada a su única hija. Al contemplar la belleza y el orden de la creación, Bárbara buscó a su Creador y llegó a comprender que los ídolos hechos por manos humanas no podían haber creado el mundo. Más tarde conoció la enseñanza cristiana sobre el Creador, la Santísima Trinidad y el Hijo de Dios. Un sacerdote llegado de Alejandría a Heliópolis, disfrazado de mercader, la instruyó y la bautizó.

Confesión y martirio

Al descubrir la fe cristiana de su hija, Dióscoro recibió de Bárbara una confesión abierta de Cristo y el rechazo del culto a los ídolos. Su Vida relata que, durante la construcción de unos baños, ella pidió una tercera ventana como signo de la Trinidad y trazó una cruz en una pared. El relato continúa con su huida, captura, encarcelamiento y crueles tormentos ante el prefecto de la ciudad, Martiano. Juliana, cristiana de Heliópolis, vio los padecimientos de Bárbara, denunció a los verdugos y fue apresada. Las dos mujeres sufrieron torturas y fueron ejecutadas. Según la Vida, Dióscoro decapitó personalmente a Bárbara.

Por qué son veneradas

Bárbara es venerada como Gran Mártir por la gravedad de sus sufrimientos y por su firme confesión de Cristo. Juliana es venerada como mártir porque se unió libremente a su testimonio. La Vida incluye los relatos de la curación de Bárbara y de un ángel que cubrió a las mártires durante la humillación pública; la Iglesia los recibe como tradición eclesial. La fuente indica que las reliquias de Bárbara fueron trasladadas a Constantinopla en el siglo VI y después a Kiev, donde permanecen en la catedral de San Vladímir. Su memoria invita a permanecer fieles a Dios, a acompañar con compasión a quienes sufren y a pedir un final de vida pacífico y penitente.

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Fuentes: Orthodox Church in America

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