Tercer domingo de la Gran Cuaresma: Veneración de la Cruz
Fiesta móvil: la fecha cambia cada año. En 2026 se celebra el 15 de marzo.
Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.
El tercer domingo de la Gran Cuaresma está dedicado a la veneración de la Cruz de Cristo. Colocada en el centro del templo a mitad del ayuno, la Cruz recuerda la redención obrada por Cristo y orienta el esfuerzo cuaresmal hacia su verdadero fin.
Sentido de la celebración
El tercer domingo de la Gran Cuaresma está dedicado a la Veneración de la Cruz. En medio del tiempo cuaresmal, la Cruz se coloca en el centro del templo. No está allí solamente para recordar la redención de Cristo, sino también para mantener ante los fieles la meta de su esfuerzo durante el ayuno. La Iglesia venera la Cruz como la realidad por la cual la persona debe vivir para ser salvada. Esta celebración une la gratitud a Cristo Crucificado con una renovada conciencia del camino de fe.
Fundamento bíblico
El sentido de este domingo se ilumina con las palabras de Cristo: quien no toma su cruz y no le sigue no es digno de Él (Mateo 10:38). No se trata de buscar el sufrimiento, sino de seguir a Cristo con fidelidad. El apóstol Pablo enseña también que Cristo Crucificado es poder de Dios y sabiduría de Dios para quienes se salvan (1 Corintios 1:24). Por ello, en la oración de la Iglesia, la Cruz no es un signo de desesperación ni de derrota, sino testimonio del poder salvador de Dios.
Sentido espiritual hoy
La mitad de la Gran Cuaresma puede traer cansancio o distracción. La veneración de la Cruz vuelve a dirigir la atención hacia lo esencial: el ayuno encuentra su propósito al conducir a Cristo. Este día invita a considerar con serenidad qué significa cargar la propia cruz en la vida cotidiana: perseverar en la fidelidad, practicar la paciencia, no devolver mal por mal y cuidar de los demás. La Cruz no llama a la desesperanza, sino a la esperanza en Dios, cuya fuerza y sabiduría se revelan en Cristo Crucificado.
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Fuentes: Orthodox Church in America