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Sinaxis de Todos los Santos

La fecha cambia cada año; en 2026 se celebra el 7 de junio.

Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.

El domingo posterior a Pentecostés está dedicado a todos los santos: los conocidos por la Iglesia y aquellos cuyos nombres conoce solamente Dios. La fiesta celebra la obra del Espíritu Santo en personas de toda época y lugar.

Significado de la fiesta

La Sinaxis de Todos los Santos reúne en una misma conmemoración a todas las personas que alcanzaron la santidad: tanto a quienes la Iglesia recuerda por nombre como a quienes son conocidos solamente por Dios. Su celebración inmediatamente después de Pentecostés tiene un sentido profundo. El descenso del Espíritu Santo manifiesta que el ser humano puede elevarse por encima de su condición caída y avanzar hacia la santidad. Por ello, esta fiesta contempla los frutos de la acción del Espíritu Santo en vidas concretas. Los santos procedieron de pueblos, lugares y siglos distintos, pero fueron llevados a la plenitud por el mismo Espíritu y buscaron permanecer fieles a Cristo.

Historia y trasfondo

Según la fuente, esta celebración pudo surgir tempranamente como memoria de todos los mártires. Más tarde se amplió para incluir a hombres y mujeres que dieron testimonio de Cristo mediante una vida virtuosa, aunque no derramaran su sangre. La himnografía de la fiesta menciona seis grupos: Apóstoles, Profetas, Mártires, Jerarcas, Padres monásticos y Justos. Los confesores, que proclamaron a Cristo con valentía y estuvieron cerca de ser ejecutados sin morir como mártires, se consideran cercanos a la categoría de los mártires. La fiesta adquirió especial importancia en el siglo IX, durante el reinado del emperador bizantino León VI. La fuente relaciona la dedicación del domingo después de Pentecostés a Todos los Santos con el deseo del emperador de honrar a la piadosa emperatriz Teófano.

Sentido espiritual hoy

La fiesta enseña que la santidad no corresponde a un único estado de vida. Los Apóstoles anunciaron el Evangelio; los mártires permanecieron firmes ante la persecución; los jerarcas guiaron a sus comunidades con su enseñanza y ejemplo; los monásticos se entregaron a la oración; y los justos buscaron la santidad en medio de la vida en el mundo. Esta conmemoración no invita a compararse con los santos, sino a responder fielmente a la gracia de Dios allí donde cada persona vive. La oración, la misericordia, el arrepentimiento, la paciencia y el cuidado concreto del prójimo son caminos de esa respuesta. También recuerda a los fieles ocultos que quizá no figuran en la historia, pero no son olvidados por Dios.

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Fuentes: Orthodox Church in America

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