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La Santa Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo

6 de agosto según el calendario juliano; 19 de agosto según el calendario civil entre 1901 y 2099.

Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.

La Transfiguración conmemora la manifestación evangélica de la gloria de Cristo ante sus discípulos en el monte. Esta fiesta invita a la Iglesia a confesar a Jesús como el Hijo amado del Padre y a buscar una vida iluminada por Dios.

Sentido de la fiesta

La Transfiguración revela la gloria de Jesucristo ante sus discípulos. El Evangelio narra que Cristo llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan a un monte para orar. Mientras oraba, cambió el aspecto de su rostro y sus vestiduras se volvieron resplandecientes. La voz del Padre lo señaló como el Hijo amado. Por ello, la fiesta confiesa que Cristo no es solamente un maestro o un profeta: es el Hijo de Dios que asumió verdaderamente la naturaleza humana. Los discípulos recibieron la gracia de contemplar algo de su gloria divina antes de su Pasión salvadora.

Base evangélica y enseñanza de la Iglesia

El acontecimiento aparece en Mateo 17:1–8 y Lucas 9:28–36. Moisés y Elías se manifestaron junto a Cristo; Lucas indica que hablaban con Él de su partida, que iba a cumplirse en Jerusalén. Mateo sitúa el hecho seis días después de las palabras anteriores de Cristo, mientras Lucas dice que fue unos ocho días después. En el discurso proporcionado, san Gregorio Palamás explica que no hay contradicción y relaciona el octavo día con el siglo venidero. Enseña que Cristo no recibió una gloria nueva en el monte, sino que mostró a los discípulos elegidos la gloria divina que ya poseía, según podían recibirla.

Sentido espiritual hoy

La fiesta orienta a los cristianos hacia la oración, el arrepentimiento y la purificación del corazón. San Gregorio Palamás relaciona la contemplación de la luz divina con la acción del Espíritu Santo y con una mente dirigida a Dios mediante la oración y la virtud. No es una invitación a buscar experiencias extraordinarias. Es una llamada a la fidelidad paciente, a apartarse de las distracciones pasajeras y a crecer en el amor a Dios. La Transfiguración sostiene también la esperanza: la vida humana no está destinada solo a la corrupción, sino a la comunión con Dios y a su gloria que no se extingue.

En la Biblia

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Fuentes: Orthodox Church in America

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