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Sábado del Akathistos a la Santísima Madre de Dios

La fecha cambia cada año; en 2026 es el 28 de marzo.

Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.

El quinto sábado de la Gran Cuaresma está dedicado a la Alabanza de la Santísima Madre de Dios y al icono que lleva este nombre. La Iglesia da gracias a Dios y honra a la Madre del Señor, cantando la esperanza, la intercesión y la misericordia divina.

Sentido de la celebración

El Sábado del Akathistos se celebra el quinto sábado de la Gran Cuaresma. Está dedicado a la Alabanza de la Madre de Dios y a la memoria del icono llamado «Alabanza de la Virgen». Su nombre expresa una alabanza agradecida a la Madre de Dios. En la oración ortodoxa, la Theotokos es venerada no en lugar de Cristo, sino como la Madre purísima del Señor, que intercede ante su Hijo. El Akathistos a la Madre de Dios canta la alegría de la Encarnación de Cristo y la gratitud por la ayuda de Dios.

Historia y tradición de la Iglesia

La tradición de la Iglesia relaciona esta conmemoración con la liberación de Constantinopla durante un ataque en el año 625. Mientras el emperador Heraclio combatía a los persas, las fuerzas enviadas por el Khan amenazaron la ciudad por tierra y mar. El patriarca Sergio animó al pueblo a no desalentarse y a confiar en Dios. Se hizo una procesión alrededor de la ciudad con la Cruz del Señor, el manto de la Virgen, el Icono del Salvador no hecho por manos y el Icono Hodigitria de la Madre de Dios. La tradición relata que, después de que el patriarca sumergiera en el mar el manto de la Virgen, las aguas se agitaron, se perdieron muchas embarcaciones y los invasores se retiraron. Se cree que el Akathistos procede de este tiempo y que después pasó de Constantinopla a otras tierras ortodoxas. La tradición recuerda asimismo la protección de la ciudad frente a invasores sarracenos en 655 y 705.

Significado espiritual hoy

La Gran Cuaresma conduce a los cristianos hacia la Pascua por medio del arrepentimiento, la vigilancia y la esperanza. El Sábado del Akathistos recuerda que nadie tiene que afrontar el temor o la dificultad en soledad: puede dirigirse a Dios con confianza y pedir las oraciones de la Madre de Dios. La acción de gracias de este día no promete librarnos de toda pena. Enseña, más bien, a reconocer la misericordia divina y a no ceder a la desesperación. El icono de la Alabanza muestra a la Madre de Dios sentada en un trono, rodeada de profetas con rollos. Invita a contemplar el cumplimiento de la esperanza anunciada por el testimonio profético.

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Fuentes: Orthodox Church in America

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