Gran y Santo Viernes
La fecha cambia cada año. En 2026 es el 10 de abril.
Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.
El Gran y Santo Viernes conmemora la crucifixión, la muerte y la sepultura de Jesucristo. Es el día más solemne de la Semana Santa: la Iglesia contempla la Cruz con dolor y reverencia, sin separar ese dolor de la esperanza de la Resurrección.
Significado de la celebración
En el Gran y Santo Viernes, la Iglesia Ortodoxa recuerda que Cristo murió en la Cruz. El Evangelio según san Juan conserva sus últimas palabras: «Está cumplido». Con ellas se confiesa que el Hijo de Dios llevó a término la obra para la que vino al mundo. Cristo se hizo verdaderamente humano y asumió la condición humana en su sufrimiento, angustia, soledad y muerte. Su muerte se entiende como voluntaria: no como una necesidad impuesta a Aquel que tiene la vida en sí mismo, sino como la revelación suprema del amor de Dios por la humanidad. Por eso, este día une el duelo profundo con la adoración reverente ante el misterio de la Cruz.
Relato evangélico y culto
Los Evangelios narran el arresto de Jesús, el proceso religioso y el juicio ante Pilato, gobernador romano. Las acusaciones fueron formuladas en términos religiosos y políticos. Aunque Pilato declaró la inocencia de Jesús, lo entregó para ser crucificado. Cristo fue burlado y golpeado, llevado al Gólgota, crucificado entre dos malhechores y sepultado después de su muerte. En las Vísperas del Santo Viernes se leen pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento que contemplan estos acontecimientos. Durante el oficio se lleva en procesión el Santo Sudario, un icono de Cristo yacente en el sepulcro, y se coloca en un lugar preparado en el centro del templo.
Sentido espiritual hoy
El Santo Viernes no llama a buscar el sufrimiento ni a culpar a un pueblo por la muerte de Cristo. Invita a cada cristiano al arrepentimiento y a reconocer cómo el pecado, la injusticia, el miedo y el rechazo de la verdad hieren la vida humana. La Iglesia entiende el clamor de Cristo en la Cruz como el comienzo del salmo 22, que atraviesa la angustia y se orienta finalmente hacia la alabanza y la victoria de Dios. La Cruz muestra que Dios entra en el sufrimiento humano sin abandonar a la humanidad. El ayuno, el silencio y la participación en los oficios ayudan a velar junto a la Cruz. Incluso ante la sepultura, la Iglesia conserva la esperanza de la Resurrección.
En la Biblia
Para seguir leyendo
Artículos relacionados
Fuentes: Orthodox Church in America