La Entrada del Señor en Jerusalén (Domingo de Ramos)
La fecha cambia cada año; en 2026 se celebra el 5 de abril.
Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.
El Domingo de Ramos conmemora la entrada solemne de Cristo en Jerusalén antes de su Pasión. La alegría de recibir al Rey se une a la contemplación de su camino voluntario hacia el sufrimiento, la muerte y la Resurrección.
Sentido de la fiesta
Esta fiesta recuerda la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén. Cristo llegó a la ciudad montado en un pollino que Él mismo había mandado preparar. Una gran multitud lo recibió como a un rey: agitaba palmas, tendía sus vestidos en el camino y lo aclamaba: «¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel». Sin embargo, esta alegría abre el paso a la Semana Santa. Cristo entra públicamente entre quienes se oponen a Él y avanza voluntariamente hacia sus sufrimientos y su muerte. Su triunfo exterior es breve, pero manifiesta quién es Él y cómo reina.
Trasfondo evangélico
La celebración sigue a la resurrección de Lázaro, conmemorada el día anterior. Según la comprensión de la Iglesia, la resurrección de Lázaro señala la destrucción de la muerte y la alegría de la resurrección, accesible por la muerte y Resurrección del propio Cristo. La entrada en Jerusalén se relaciona también con la profecía de Zacarías acerca de un rey humilde que llega a la ciudad santa montado en un asno y un pollino. Algunos interpretaron aquella breve gloria como anuncio de una grandeza terrenal; Cristo viene, en cambio, a establecer un Reino que no es de este mundo.
Sentido espiritual hoy
Durante los oficios se bendicen ramas de palma y de sauce. Al recibirlas y levantarlas, los fieles expresan que acogen a Cristo como Rey y Señor de su vida. Este gesto se vincula con la renovación de las promesas del bautismo: aceptar a Cristo como Rey y Dios, y seguirlo. La liturgia no es solamente un recuerdo o una reflexión sobre hechos pasados; invita a participar de su significado permanente. Por eso, el Domingo de Ramos llama al arrepentimiento y a la fidelidad, preparando para acompañar a Cristo en los días de su Pasión con la esperanza de la Resurrección.
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Fuentes: Orthodox Church in America