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La Entrada de la Santísima Madre de Dios en el Templo

21 de noviembre según el calendario eclesiástico juliano; 4 de diciembre según el calendario civil.

Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.

La Entrada de la Santísima Madre de Dios en el Templo conmemora la presentación de la Virgen María, a los tres años, en el Templo de Jerusalén por sus padres, los justos Joaquín y Ana. El relato pertenece a la Santa Tradición de la Iglesia y muestra el comienzo del servicio singular de María en el misterio de la salvación.

Significado de la fiesta

La Entrada de la Santísima Madre de Dios en el Templo es una de las grandes fiestas dedicadas a la Madre de Dios. Recuerda cómo Joaquín y Ana cumplieron la promesa hecha en oración: si recibían un hijo, lo dedicarían al servicio de Dios. Según la Santa Tradición, cuando María tenía tres años, sus padres la llevaron al Templo de Jerusalén. La acompañaban familiares, conocidos y vírgenes con lámparas encendidas y cantos sagrados. Allí la recibieron el Sumo Sacerdote y varios sacerdotes. La fiesta presenta esta entrega no como una pérdida, sino como la confianza de ofrecer a Dios lo más amado.

Tradición e historia de la celebración

El relato de la Entrada no se encuentra en los libros del Nuevo Testamento; se conserva en la Santa Tradición de la Iglesia. Según esta tradición, María subió los escalones del Templo y el Sumo Sacerdote la condujo al Santo de los Santos, donde ordinariamente solo entraba él una vez al año para ofrecer un sacrificio purificador de sangre. La Tradición también habla de la vida de María cerca del Templo, dedicada a la oración, la lectura de la Sagrada Escritura y el trabajo manual. La Iglesia celebra esta fiesta desde antiguo. La tradición de los cristianos palestinos la relaciona con una iglesia construida por la santa emperatriz Elena. San Gregorio de Nisa la menciona en el siglo IV, y los santos Germán y Tarasio, patriarcas de Constantinopla, predicaron sobre ella en el siglo VIII.

Sentido espiritual hoy

Para los cristianos ortodoxos, esta fiesta orienta la mirada hacia la preparación para Cristo. La Madre de Dios fue elegida para servir al misterio de la Encarnación: de ella tomó carne el Hijo de Dios. Por eso la Entrada se comprende como anuncio de la bendición de Dios para el género humano, proclamación de la salvación y promesa de la venida de Cristo. También invita a preguntarse con serenidad qué ofrecemos a Dios en nuestra propia vida. La oración, la atención a la Escritura, la misericordia y el trabajo cotidiano realizado con fidelidad pueden expresar esa entrega. La fiesta no pide abandonar las responsabilidades ordinarias, sino volver el corazón hacia Dios con libertad y amor en medio de ellas.

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Fuentes: Orthodox Church in America

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