Antipascua: Domingo de Santo Tomás
Fiesta móvil; en 2026, 19 de abril
Las fechas siguen la tradición del calendario de este proyecto. Las parroquias que usan el nuevo calendario celebran las fiestas fijas en otras fechas civiles.
La Antipascua, también llamada Domingo de Santo Tomás, se celebra el primer domingo después de Pascua. Su fecha cambia cada año; en 2026 corresponde al 19 de abril. La fiesta recuerda la certeza de Tomás ante el Señor resucitado y la relación de cada domingo con la Resurrección.
Significado de la fiesta
La Antipascua se celebra el primer domingo después de Pascua. Su nombre no significa algo contrario a la Pascua. Se entiende más bien como «en lugar de Pascua». La fiesta no deja atrás la alegría pascual, sino que vuelve a situarla en el domingo siguiente. Desde este primer domingo posterior a Pascua, la Iglesia dedica todos los domingos del año a la Resurrección del Señor. En ruso, el domingo recibe el nombre de «Resurrección», y en griego se llama «el Día del Señor». Así, la Antipascua manifiesta que la Pascua no queda encerrada en una sola fecha del calendario, sino que ilumina cada domingo.
Tomás y la imagen del acontecimiento
El día también se conoce como Domingo de Santo Tomás. Algunos iconos que representan este acontecimiento llevan la inscripción «Tomás el incrédulo», pero ese no es el sentido de las inscripciones tradicionales. La inscripción griega dice «El toque de Tomás», y la eslava dice «La fe de Tomás». Estos nombres no fijan a Tomás en una etiqueta, sino que señalan su certeza. Según la tradición de la Iglesia, Tomás tocó el costado vivificante del Señor y ya no tuvo dudas. El icono y sus inscripciones orientan, por tanto, la mirada hacia la fe y hacia la certeza nacida de su encuentro con el Señor resucitado.
Sentido espiritual hoy
La Antipascua invita a recibir el domingo como el día del Señor resucitado y como continuación de la Pascua. El recuerdo de la fe de Tomás permite tomar en serio las preguntas sin reducir a una persona a ellas. Los nombres que la Iglesia da al acontecimiento subrayan el camino hacia la fe, no una identidad permanente de duda. En esta fiesta se puede contemplar el icono con atención, advertir sus inscripciones tradicionales y recordar por qué cada domingo está dedicado a la Resurrección. De este modo, la fiesta une la alegría pascual con el ritmo de todo el año.
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Fuentes: Orthodox Church in America