Los Salmos no suenan alegres todo el tiempo. Junto al agradecimiento aparecen el miedo, la queja y la petición de ayuda. La persona habla con Dios antes de tener todos sus sentimientos ordenados. Por eso este libro puede resultar cercano cuando cuesta encontrar palabras propias.
El Salterio es el libro bíblico de los Salmos: oraciones expresadas en forma poética. Los salmos están presentes en la celebración ortodoxa. Leerlos en casa ayuda a conocer su lenguaje, sin que por ello tengas que adoptar el horario de oración de un monasterio.
Empieza por un solo salmo
Puedes elegir el que presenta al Señor como pastor. En la numeración frecuente en los textos ortodoxos es el salmo 22; en muchas Biblias es el 23. Comprueba también las palabras iniciales para no depender únicamente del número.
Léelo una vez, despacio. Pregúntate quién habla, qué teme y qué pide a Dios. Detente en una idea que comprendas y, si quieres, añade unas palabras tuyas. No sentir algo especial de inmediato no vuelve inútil la lectura.
Qué significa «kathisma»
Para la lectura litúrgica, el Salterio se divide en veinte secciones llamadas kathismas. Organizan la lectura, pero no fijan una cantidad diaria obligatoria para todos. Encontrar ese título no significa tener que terminar toda la sección a cualquier precio.
Si deseas una regla estable, habla con el sacerdote sobre un volumen asumible. Mientras conoces el libro, suele ayudar más leer poco con atención que recorrer muchas páginas y abandonar. Un lugar sencillo para rezar en casa puede facilitar ese momento.
No escondas los versos difíciles
Estas oraciones proceden de otra realidad lingüística e histórica. Sus imágenes de lucha, juicio y enemigos no se pueden convertir sin más en deseos de daño contra personas conocidas. Anota el verso que te desconcierta y busca una explicación ortodoxa o pregúntalo en la parroquia.
Una traducción que entiendas puede ayudarte. También puedes comparar un pequeño pasaje con el texto utilizado en tu comunidad. No hace falta resolver todos los problemas de traducción en una noche.
¿Tengo que leer en orden?
Puedes empezar por conocer un salmo concreto. También es posible leer de manera seguida, siempre que completar una secuencia no eclipse su significado. Si has acordado un compromiso concreto de oración con alguien, conviene hablar de él por separado.
¿Y si me salto un día?
Retoma una cantidad que puedas asumir. No conviertas automáticamente el olvido en una gran deuda de lectura. Si los huecos se repiten, quizá necesites ajustar el plan en vez de exigirte cada vez más.
Para esta noche basta un salmo, una palabra que aclarar y unos minutos sin prisa. Si buscas una introducción más amplia a las Escrituras, tienes también el plan para comenzar a leer la Biblia.
